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jueves, 4 de octubre de 2012

Colegio Leoncio Prado


El Colegio Militar fue creado el 27 de agosto de 1943, mediante Decreto Ley, por el Presidente Constitucional Dr. Manuel Prado Ugarteche y el Ministro de Educación Dr. Elías La Rosa. Nace como Colegio Militar Nacional para procurar a los jóvenes estudiantes una elevada cultura cívica y militar básica en la formación de los lideres que requiere nuestra Patria.  El 18 de enero de 1944, a través de la Ley 9890, se le denominó “Leoncio Prado” y el 15 de julio, del mismo año inauguró o ficialmente sus labores académicas. Fueron sus primeras autoridades el Director Coronel  Dn José del Carmen Marín Arista y el Dr. Manuel Velasco Alvarado como Director de Estudios.
En 1945, asume la dirección del Colegio el Coronel Juan Mendoza Rodríguez, a quien le cupo la responsabilidad de consolidar su organización y proyecta la nitidez, a la comunidad Leonciopradina, los ideales y la mística institucional. Insignes maestros  como: Julio Chiriboga Vega, Gustavo Pons Musso, Alfredo Rebaza Acosta, Walter Peñalosa Ramella, Humberto Santillán Arista, Flavio Vega Villanueva, Ricardo Carzorla Sormani, Luis Bedoya Reyes, entre otros notables educadores, supieron darle lustre a esta primera etapa del Colegio.   Con respecto a nuestro local, debemos referir que desde sus inicios hasta la actualidad siempre lo ha constituido el cuartel “La Guardia Chalaca”, el mismo que, al iniciarse nuestras labores, solo contaba con dos pabellones sin puertas ni ventanas; pero que con el devenir del tiempo ha sido implementado con diversos ambientes como cocina, comedor, dormitorios, enfermería, laboratorios, oficinas administrativas, auditorio, piscina, estádio, biblioteca, casinos, gimnasio, talleres, coliseo cerrado, en fin, todo lo requerido para contar con un escenario educativo ad hoc a los objetivos de la creación del Colegio.
Entre 1977 y 1981 se transforma de nivel Secundario a Escuela Superior de Educación Profesional (ESEP) en circunstancias en que se ejecutaba en el País la Reforma Educativa de 1972. Gran parte de los profesores de la anterior etapa emigraron o simplemente se alejaron del magisterio y nuestra Alma Mater se pobló con una nueva generación de profesores.   En 1982 retornamos al sistema de Educación Secundaria. Desde tal año hasta el presente somos nuevamente Colegio Militar “Leoncio Prado”. A partir de 1996 contamos con nuevo Proyecto Educativo que, acorde con las innovaciones pedagógicas y con las exigencias de los tiempos actuales, permiten a nuestros cadetes acceder al perfil del joven requerido para una época de globalización y de cambios científicos y tecnológicos tan dinámicos, actualmente nuestra curricula académica esta basada en los últimos avances de la tecnología educativa acorde con los lineamientos directrices del Ministerio de Educación.
Finalmente, digamos que desde 1943 hasta la fecha han transcurrido 65 años de gratificante existencia de nuestra Institución. En ese lapso, a la par que los aportes en organización escolar, en aspectos técnicos pedagógicos y de producción de textos escolares, ha entregado a la Nación cerca de 50,700 ex alumnos que como profesionales de éxito en las distintas ramas del quehacer humano, vienen contribuyendo con sus capacidades y liderazgo al desarrollo y progreso de nuestro Perú.

¿Sabías qué?


Mario Vargas Llosa inició su carrera literaria a los 16 años con el estreno del drama  “La huida del inca”
Durante un tiempo en Francia Mario Vargas Llosa trabajó en la radio
Vargas Llosa fue periodista deportivo durante el mundial de España 82
Es un confeso hincha del club Universitario de deportes y fue el invitado especial en la presentación del club en el año 2011
La primera esposa de Mario, Julia Urquidi, era su tía política y fue por eso que su familia rechazó esta unión.
Mario Vargas Llosa tuvo un controvertido en encuentro con Gabriel García Márquez en el cual le metió un puñetazo. 

Biografía Mario Vargas Llosa Parte 2



En 1955, a la edad de 19 años, contrajo matrimonio con Julia Urquidi, su tía política por parte materna, quien era 10 años mayor. Debido al rechazo que este acto causó en su familia, se vieron forzados a separarse durante un tiempo estando recién casados. Para lograr mantener una vida en común, el joven Mario, ayudado por Porras Barrenechea, consiguió hasta siete trabajos simultáneos: como asistente de bibliotecario del Club Nacional, escribiendo para varios medios periodísticos e incluso catalogando nombres de las lápidas del Cementerio Presbítero Matías Maestro de la ciudad de Lima.
Por entonces Vargas Llosa empezó con seriedad su carrera literaria con la publicación de sus primeros relatos: El abuelo (en el diario El Comercio, 9 de diciembre de 1956) y Los jefes (en la revista Mercurio Peruano, febrero de 1957). A fines de 1957 se presentó a un concurso de cuentos organizado por La Revue Française, una importante publicación francesa dedicada al arte. Su relato titulado El desafío obtuvo el primer premio, que consistía en quince días de visita en París, hacia donde partió en enero de 1958. Su estadía en la capital de Francia se prorrogó durante un mes, antes de retornar a Lima.  Ese mismo año se graduó de bachiller en Humanidades en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, a mérito de su tesis sobre las Bases para una interpretación de Rubén Darío. Fue además considerado como el alumno sanmarquino más distinguido de Literatura, por lo que recibió la beca Javier Prado para seguir cursos de posgrado en la Universidad Complutense de Madrid, en España. Antes de partir hacia Europa, hizo un corto viaje por la Amazonía peruana, experiencia que después le serviría para ambientar algunas de sus novelas en dicho espacio geográfico.
En 1960, luego de que culminara su beca en Madrid, Vargas Llosa se mudó a Francia con la impresión de que iba a obtener una beca para estudiar ahí; sin embargo, habiendo llegado a París se enteró que su solicitud había sido denegada. A pesar del inesperado estado financiero de Mario y Julia, la pareja decidió quedarse en París donde Vargas Llosa comenzó a escribir de forma prolífica. Su matrimonio duró algunos años más, pero terminó en divorcio en 1964. Un año después, Vargas Llosa se casó con su prima, Patricia Llosa, con quien tuvo tres hijos: Álvaro, Gonzalo y Morgana.
En la capital francesa, terminó de escribir su primera novela, La ciudad y los perros, y allí, a través del hispanista Claude Couffon, entró en contacto con Carlos Barral, director de la editorial Seix Barral. La novela consiguió en 1962 el Premio Biblioteca Breve y se publicó al año siguiente en la editorial barcelonesa. En 1966, durante la lectura que hizo de La casa verde, la entonces responsable de derechos de la editorial, Carmen Balcells, decidió proponerse al escritor para convertirse en su agente literario. Lo animó a centrarse exclusivamente en la literatura y le consiguió sustento económico durante el tiempo que durase la redacción de Conversación en La Catedral, a condición de que el contrato con la editorial lo hiciese ella. A partir de ese momento, se convirtió en su agente y llegó a conseguirle contratos extraordinarios.
En 1971, bajo la dirección del profesor Alonso Zamora Vicente, obtiene un Doctorado en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense de Madrid con la calificación de sobresaliente cum laude por su tesis García Márquez: lengua y estructura de su obra narrativa, publicada luego bajo el título de García Márquez: historia de un deicidio. También en los años 1970 fue jurado del Festival de Cannes de 1976.
En 1983 su ex esposa Julia Urquidi publicó sus memorias tituladas Lo que Varguitas no dijo en respuesta a la novela La tía Julia y el escribidor, basadas en la relación entre ambos, que fueron reeditadas en 2010.
El 2010, Vargas Llosa tuvo el honor de ser premiado al recibir el premio Nobel de Literatura. Siendo el primer peruano en recibir un homenaje así

Biografía Mario Vargas Llosa parte 1


Mario  Vargas Llosa nació en el seno de una familia de clase media de ascendencia mestiza y criolla en la ciudad de Arequipa, en el sur del Perú. Fue el único hijo de Ernesto Vargas Maldonado y de Dora Llosa Ureta, quienes se separaron meses antes de su nacimiento para divorciarse luego del mismo. Poco después de que Mario naciera, su padre reveló que tenía una relación con una mujer alemana y, como resultado de dicha unión nacieron dos medio hermanos menores del escritor: Enrique y Ernesto Vargas (Enrique falleció de leucemia a los once años)
Mario vivió con su familia materna en Arequipa hasta un año después del divorcio de sus padres, momento en que su abuelo Pedro J. Llosa Bustamante se trasladó con toda su familia a Bolivia, donde había conseguido un contrato para administrar una hacienda algodonera cercana a Cochabamba.En dicha ciudad pasó Mario los primeros años de su niñez, junto con su madre y la familia de esta, cursando estudios primarios en el Colegio La Salle, hasta el cuarto grado. 
 Al iniciarse el gobierno del presidente José Luis Bustamante y Rivero en 1945, su abuelo, que era pariente del presidente, obtuvo el cargo de prefecto del departamento de Piura, por lo que la familia entera regresó al Perú. Los tíos de Mario se establecieron en Lima, mientras que Mario y su madre siguieron al abuelo a la ciudad de Piura. Allí Mario continuó sus estudios de primaria en el Colegio Salesiano Don Bosco, cursando el quinto grado y donde hizo amistad con uno de sus compañeros, Javier Silva Ruete, quien tiempo después sería ministro de economía.
A fines de 1946, cuando contaba con diez años de edad, Mario se encontró con su padre por primera vez en Piura. Sus padres restablecieron su relación y se trasladaron a Lima.
En Lima estudió en el Colegio La Salle de 1947 a 1949, cursando el sexto grado de primaria en 1947, y los dos primeros años de secundaria de 1948 a 1949. La relación con su padre, siempre tortuosa, marcaría el resto de su vida. Por años, guardó hacia él sentimientos entremezclados, como el temor y el resentimiento, debido a que durante su niñez debió soportar violentos arrebatos de parte de su padre, además de un resentimiento hacia la familia Llosa y grandes celos para con su madre; pero, sobre todo, a causa de la repulsión de su padre hacia su vocación literaria, que nunca llegó a comprender.
A los 14 años, su padre lo envió al Colegio Militar Leoncio Prado, en el Callao, un internado donde cursó el 3 y el 4 año de educación secundaria, entre 1950 y 1951. Allí soportó una férrea disciplina militar, y, según su testimonio, fue la época en la que leyó y escribió «como no lo había hecho nunca antes», consolidando así su precoz vocación de escritor. Sus lecturas predilectas fueron las novelas de los escritores franceses Alejandro Dumas y Víctor Hugo. Entre sus profesores figuró el poeta surrealista César Moro, quien por un tiempo le dio clases de francés
En 1953, Vargas Llosa ingresó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde estudió Derecho y Literatura. Participó en la política universitaria a través de Cahuide, nombre con el que se mantenía vivo el Partido Comunista Peruano.




Recursos narrativos


Narrador

En  “La ciudad y los perros” se puede encontrar varios tipos de narradores. El tipo de narración que predomina es el narrador omnisciente. Es un narrador que conoce todo respecto al mundo de la historia y puede influir en el lector. Este narrador trata de ser objetivo. Hay otro tipo de narrador y es el narrador en primera persona. El narrador es un personaje dentro de la historia, es homodiegético. Él actúa, juzga y tiene opiniones sobre los hechos y los personajes que aparecen. El narrador en primera persona se divide en: narrador-protagonista, narrador testigo y monólogo interior. El primera narrador es Alberto Fernández, con una perspectiva doble: es un narrador protagonista y además usa el monólogo interior, que es una técnica literaria que trata de reproducir los pensamientos en el texto. Otro sería el “Boa”, uno de los miembros del “Círculo”, quien narra los hechos desde una perspectiva interior y también toma la función del narrador testigo, por ejemplo, en el episodio de la expulsión del serrano Cava. Casi al terminar el libro, el teniente Gamboa toma el papel de narrador y cuenta los hechos desde su propia perspectiva. “El Esclavo” y “El Jaguar” son otros dos de los narradores, quienes en primera persona relatan su vida previa a su ingreso al colegio. En la obra se encuentra un diálogo directo entre varios personajes, que hablan en lenguaje de sobreentendidos y palabras locales del español peruano.

Espacio

Este libro transcurre en las calles donde vivían los protagonistas: Alberto en la calle Diego Ferré, Miraflores; Ricardo en el distrito de Lince. El Jaguar en el distrito de Bellavista, también la calle Huatica donde Alberto fue a buscar a Pies Dorados en un burdel. El espacio más importante es el Colegio Militar Leoncio Prado, situado en La Perla, en la Provincia Constitucional del Callao, Perú. También se mencionan la avenida Nicolás de Piérola, la avenida Alfonso Ugarte y la avenida Salaverry.

Tiempo

La historia comienza “in media res”, es decir parte desde de la mitad de la novela, el robo del examen de química. El tiempo no es lineal, sino que es alternado entre el presente y el pasado de forma espontánea, hace saltos retrocediendo y avanzando con el objetivo de contar las historias de los personajes principales. La técnica que utiliza la novela es llamada Flash Back, la cual permite a los lectores conocer mejor a los protagonistas, los lugares y los ambientes en que se formaron.  No hay una secuencia uniforme, no tienen que ver uno con el otro, pero al final de la historia los pasajes se enlazan y todo tiene coherencia.  

Criticas a la sociedad


En la novela, Mario Vargas Llosa se adentró en la situación económica, social  y política del país. Él crítica muchos aspectos de la sociedad de los años 1950, como la discriminación y la brutalidad de los militares.
La discriminación se creó para justificar la desigualdad de accesos al poder y la hacían creer que algo natural.  Los personajes de la novela demuestran odios y prejuicios, manifestaba la discriminación bien grande de ese entonces. Las diferencias raciales, regionales y económicas mostraban que había personas menospreciadas,  sin tener las mismas oportunidades que los demás. Eso reflejaba la discriminación que había en ese entonces y que sigue habiendo hasta ahora. Los que tienen descendencia andina son insultados y  son llamados “cholos”.  Varios de ellos no tienen los mismos privilegios que los de color de piel blanca y no son tratados de la misma manera. Por consiguiente ellos se burlan de los “blancuchos” por su delicadeza y soberbia. Entonces se mantenía una lucha de razas, sin embargo los de raza morena siempre han sido humillados mucho más.  La superioridad económica y social también influye en la exclusión. Un ejemplo en “La ciudad y los perros” es cuando Alberto quería conseguir cordones para que el teniente Gamboa no lo castigue por no tenerlos amarrados en sus botines. “El Poeta” decidió robar a alguien y cuando pensó en robarle a Arróspide, prefirió no hacerlo porque vivía en Miraflores, un distrito donde vive gente con buena plata. Eso demuestra que la discriminación toma parte en las decisiones diarias que la gente hace.
Aparte de eso también excluyen a la gente que provenía de diferentes regiones. Por ejemplo en la novela se observaba que “Boa” odiaba a los serranos, porque su hermano desde chico siempre le decía que ellos eran unos estúpidos. Ahí la intención del autor es amonestar la influencia de los mayores sobre los niños. La educación moral y ética que reciben no es la adecuada. En vez alentar a que las diferencias son necesarias para la sociedad, los adultos los hacen creer que su clase social o raza es superior. Asimismo los medios de comunicación transmiten constantemente estereotipos que asocian imágenes de éxito y belleza física a los de rasgos blancos. Mientras que a los rasgos indígenas, afroamericanos y mestizos aparecen asociado con la pobreza, delincuencia, etc.  La discriminación atraviesa la vida de las sociedades, afectando la dignidad, la autoestima y las relaciones de las personas y que se manifiesta prácticamente en cualquier espacio social. Todo eso crea  conflictos e impide que la sociedad progrese.
Esta obra explica sobre otro tema importante y es la crueldad que existe en la vida militar. Los militares siempre han sido bien estrictos y severos con los castigos. Pero Vargas Llosa demostró un lado no muy conocido del ejército durante ese tiempo. La hipocresía e injusticia de ella. Al final del libro vemos que no hacen nada para encontrar el asesino de Ricardo Arana. Los jefes militares buscaron excusas para que el ejército no sea culpado y afrentado por esa muerte. Ellos dijeron que murió por un descuido de él mismo y que no había pasado nada más. Alberto fue a culpar a Jaguar, pero el coronel ni el general no querían saber sobre eso y le dijeron que no tenía suficientes pruebas. Además los jefes avisaron a todos para que no dijeran nada a nadie sobre el asunto, que pase desapercibida esa muerte para que la sociedad no los critique. Otro punto que cabe resaltar es la jerarquía de poder. En el colegio Leoncio Prado se impone la ley del más fuerte, y el objetivo es el dominio de los débiles, muchas relacionado con el machismo. Como el colegio es militar, eso expresa que el ejército también funciona de esa manera. Por la palabra poder se entiende como la capacidad para influir en otros a pesar de su resistencia y eso se da mediante el dinero y la violencia. El dinero en la novela no sólo garantizaba comodidades, sino también conciencias y favores. Por su parte, la fuerza y la violencia impone miedo ante los demás, como es el caso del Jaguar. En el primer día de clases no se dejó dominar por los que eran un año mayor que él y peleó contra ellos. Gracias a eso ganó el respeto de todos y creo “El Círculo”. Con la fuerza se doblega, se oprime, se intimida y a fin de cuentas se domina igual que con el dinero. En “La ciudad y los perros” se pudo ver como Ricardo Arana era maltratado por ser débil. Le pegaban, hacían que limpie y ordene lo de ellos y lo insultaban.
En su novela él quiso atacar esa idea falsa de la jerarquía social y militar. En la cual la jerarquía del poder divide a las personas en dominados y dominadores. Los dominadores discriminan y abusan de los dominados. La desigualdad, la pobreza, el machismo, el autoritarismo, la represión, hacen parte de la galería de problemas que pertenece a la sociedad peruana. Esta novela trata de criticar el abuso de las personas y a una sociedad que se consume a sí misma en su ambición de ser superior.

Los personajes principales de “La ciudad y los perros”


Alberto Fernández: Era un cadete del colegio militar Leoncio Prado. Es un personaje plano y dinámico. El venía de una familia de clase media, pero sus padres estaban separados. Alberto era de tez blanca y vivía en un barrio de Miraflores, donde pasaba sus días jugando con sus amigos, como Tito y Pluto. El Poeta debía mostrarse insensible, rudo y hosco en el colegio. Él no era un buen peleador, así que se las ingeniaba para no involucrarse en riñas, de esta manera evitaba que lo molestaran constantemente. Por otro lado, fuera del colegio con sus amigos miraflorinos, Tico y Pluto, su comportamiento era totalmente diferente. Con ellos no tenía que mostrarse insensible, ya que no se tenía que enfrentar a situaciones  violentas. Su apodo era “El Poeta”, porque para sacar algo de dinero, escribía novelas eróticas y cartas de amor para las novias de sus compañeros. Un día, cuando todos estaban abusando de Ricardo Arana, Alberto lo defendió, y se volvió su primer y único amigo. Durante la historia se volvió novio de Teresa, la mujer que le gustaba a Ricardo, pero de ahí la dejó. Cuando murió su Ricardo, se quedó triste por mucho tiempo. Luego, por sentimiento de culpa, sopló todo lo que pasaba en las cuadras, las escapadas de los alumnos, las apuestas, los cigarros y las bebidas alcohólicas. Además denunció a El Jaguar de haber matado a Arana, pero como no tenía pruebas, no pasó nada.
El Jaguar: El Jaguar es un joven de temperamento fuerte, ágil y valiente, cuyo carácter se fue formando por el contexto social bajo en el que se desenvolvía. Él vivía en el barrio de Bellavista y ahí conoció a Teresa, y se enamoró de ella. Se dedicaba a robar con el flaco Huarina. Su madre su murió y vivió solo por un tiempo. Su tío lo metió al colegio Leoncio Prado. Al entrar en el colegio milita,  demostró su personalidad imponente al no permitir que lo bauticen, rompiendo así con la tradición del alumnado. Él mismo se autodenominó el Jaguar. Luego formó un grupo de compañeros llamado el “Círculo” con el objetivo de imponer respeto ante los demás. Durante una práctica de los cadetes, asesinó a Ricardo Arana por haber denunciado a Cava de haber robado el examen de química. Al final tuvo una pelea por lo de Arana con Alberto, pero no pasó a mayores. Terminó casándose con Teresa.
Ricardo Arana: Ricardo Arana era el más calmado y tranquilo de la sección. Cuando era niño lo mimaba su mamá y por eso su papá lo castigaba, él quería que su hijo sea más varonil. Por esta razón, su papá lo mando al colegio Leoncio Prado. Como nunca peleaba toda la sección lo fastidiaba de la sección completa. Dentro de este internado, donde mandaba la ley del más fuerte, Ricardo recibe el sobrenombre de “El Esclavo” ya que toma el rol de víctima ante sus compañeros. Pero se volvió amigo de Alberto. Por querer ver a la chica que le gustaba, sopló quién robó el examen, lo que le levantó la consigna, aunque llevó a la expulsión al serrano Cava. Pero terminó siendo asesinado por Jaguar, porque acusó a Cava.
El Boa: Boa es el mejor amigo del líder del Círculo, El Jaguar. Boa era un personaje brusco, feroz, violento y con gustos sexuales raros. Su apodo viene de su miembro sexual muy desarrollado. Él era un fiel compañero del Jaguar. A pesar de su comportamiento, él tenía su perra llamada Malpapeada. Gracias a ella se podía escapar del mundo salvaje del colegio. Su relación con Malpapeada era parecida con la del Jaguar. Boa era leal al Jaguar, como Malpapeada era fiel con él. Siempre cuando se sentía hablaba y estaba junto a su perra, ella siempre le fue fiel. Boa fue el único que defendió al Jaguar cuando toda la clase lo acuso de soplón y termina agarrándose a golpes con el brigadier Arróspide.